Escribo esto después de que haya pasado la mayor parte de la marea de obituarios sobre la muerte de Steve Jobs para analizar no sólo a la persona y su obra sino también al mundillo al que representaba y todo lo que eso ha influido e influye en nuestras vidas cotidianas. No obstante, soy -o estoy en vías de ser- programador; la profesión que ya tenía que haber ejercido hace años y que no elegí en su momento por idiota, básicamente. Sospecho que ese ha sido el mayor error de mi vida. El tiempo me dirá si dichas sospechas eran fundadas.

El viernes pasado, el profesor de Entornos de Desarrollo empezó la clase preguntándonos quién se atrevía a leer un par de hojas escritas que portaba en la mano para toda la clase . Como nadie dijo ni mu, se disponía a utilizar el método de “decidme un número y miro en la lista”. Esa situación me parecía demasiado sonrojante para un grupo de grado superior de informática, ergo respondí que yo mismo con mi mecanismo.

¿Y qué había escrito en esos papeles? pues una biografía de Steve Jobs, que a esas alturas ya me salía hasta por las orejas, de verdad. Después de la lectura -con la que gané medio punto para la evaluación, tócate los huevos con la chorrada, ni que estuviéramos en la ESO- vimos el discurso que dió Jobs en la universidad de Stanford a forma de homenaje. Luego el payo dijo que si Jobs era un genio, que si la informática iba a sufrir un estancamiento durante muchos años porque el de la manzana ya no estaba en este mundo para tirar del carro, etc. No sé qué PC tendrá el de Entornos en su casa pero ya me lo estoy imaginando.

No se vayan los fanáticos de la manzana todavía, aún no he acabado y no estoy escribiendo esto para poner a parir a Jobs que, efectivamente, era un crack. Estoy escribiendo esto para acabar con mitos y con fanatismos y es lo que pienso hacer así que bien pensado… ¡fanáticos de la manzana, podeis abandonar este blog ya mientras murmurais en arameo contra mi persona pero que sepais que voy a soltar un análisis bastante objetivo (creo)!¡No, en serio!

Lo que Jobs fue

Recuerdo que, hace ya cuatro años, cansado de mi reproductor mp3 barato y putapénico al que se le acababa la batería a los quince minutos, decidí tirar la casa por la ventana “Me voy a comprar  un iPod” me dije. La verdad, no tenía ni idea de cómo funcionaba el dichoso aparato y de haberlo sabido me hubiera comprado otro distinto de alguna marca reconocida pero -y aquí radica parte del éxito de Apple- todo el mundo hablaba de ese chisme, así que, por fuerza, tenía que ser el no va más. Luego ya fué cuando averigüé que necesitaba el iTunes para sincronizar su contenido multimedia y juré que sería el primer y último gadget de Apple que compraría. Y hasta hoy.

Experiencias personales aparte, debemos hacer un pequeño recorrido en la vida de este onvre para que quede claro que tonto no era. En absoluto.

Desde el principio, Jobs supo prever lo que el usuario final, el de la calle, necesitaba. En los años 70, empezó a construir los primeros ordenadores personales del mundo junto a Wozniak. En realidad, este último los creaba, mientras que Jobs maquinaba la manera de comercializarlo en masa. Para que nos demos cuenta de la dimensión de esto, Wozniak estaba obligado por contrato a presentar su invento a la empresa Hewlett Packard que era donde trabajaba por aquel entonces. Si HP quería vender los PCs, Wozniak tendría que ceder los derechos.

Lo que pasó después dejó claro que las personas más adultas no veían el cambio revolucionario que se avecinaba en el campo de la electrónica. No sería la única vez que directivos chapados a la antigua daban de lado un invento informático que les podría haber hecho ganar millones… y Jobs estaba ahí para aprovechar la oportunidad. Sencillamente, esos nuevos descubrimientos tendrían que ser desarrollados y comercializados por personas jóvenes, fruto de la contracultura que había en los 60 y 70 y que los más veteranos eran incapaces de comprender y mucho menos de absorber. Había nacido el movimiento hacker.

HP consideraba que era absurdo vender ordenadores para los hogares. Los Steve tenían vía libre para comercializar el Apple I. Lo que pasó después ya todo el mundo lo sabe, en pocos años se convirtieron en millonarios y lo que es mejor, admirados como héroes de la iniciativa emprendedora y del capitalismo bueno. Ya saben, alejados totalmente de especuladores como Lehman Brothers y otras inframierdas provenientes de Mordor tan en boga actualmente. Una vez más, quedaba demostrado que la gente en general no odia a los ricos, sino a los ricos ladrones. Es distinto.

Años después, Jobs consiguió crear Pixar prácticamente de la nada y convertirla en la nueva Walt Disney. No es casualidad que alguien dé en la diana dos veces. En 1997, vuelve a  la alicaída Apple y consigue reflotarla ¿cómo? no es, como mantienen algunos, inventando cosas nuevas sino que aplicó modificaciones a lo que ya existía consiguiendo llegar siempre el primero en una carrera ajustadísima como es la industria de las tecnologías electrónicas. Supo sacar provecho magistralmente de dos técnicas de márketing que cualquiera que haya hecho una carrera del ramo conoce. En primer lugar, el precio de sus productos era más alto que el de sus competidores. Lo que en principio puede parecer una contrariedad no lo es; esto da a un producto imagen de exclusividad sobre todo si viene con un diseño elegante y ahí Apple gana de calle. Esto hizo que mucho gafapasta se pasara a sus filas porque si alguien quiere diferenciarse de la chusma, esos son lo seguidores de Von Trier y demás. En segundo lugar, y muy ligado a lo que acabo de decir, se labró una fidelidad de marca de la que pueden presumir pocas empresas. El fanboyismo de Apple es enfermizo, casi religioso. O sin el casi. Sus acólitos son capaces de justificar lo injustificable y para ellos va dedicado el siguiente apartado.

Lo que Jobs no fue

Odio el fanatismo. Me da igual la rama que sea: política, fútbol, religión… Sencillamente considero que los fanáticos pierden su capacidad de raciocinio y de ver lo evidente y se convierten en zombis. En consecuencia, hay que tratarlos como nos ha enseñado todas las películas que hay al respecto: terminar con su miseria de un tiro en su ya vacío cráneo antes de que te contagien. Los maqueros no son una excepción a esto. Al contrario, cierran filas sobre los productos de la manzana mordida hasta extremos terriblemente absurdos. Os muestro algunas pinceladas de este movimiento.

No sé quién leches le ha dado a Jobs la etiqueta de progresista, la verdad. Era un tirano con sus empleados -muchos de sus fans pasan de puntillas por este asunto, aunque no tienen problema en ziscarse en otras corporaciones que también hacen lo mismo- y sobre el supuesto ecologismo de Apple…bueno… si recuerdan nuestro podcast sobre obsolescencia programada, se comentaba que la batería de los primeros iPods no duraban una higa y que, hasta que los consumidores no protestaron, no se cambiaba teniendo que comprar un iPod nuevecito y tirar el otro a la basura ¡claro!, como eran baratos ¿qué problema había?. El que el logo sea una manzana no quiere decir que sean hippies, señores. Eso sí,es de justicia decir que ahora han aprendido la lección por la cuenta que les trae. Yo tengo el mío desde 2007 y nunca he tenido que cambiársela y no es porque no le haya dado tralla.

Un fanboyero cansino que tengo en mi timeline de twitter osó decirme a mi, a un linuxero de pro, que Apple había contribuido con el código libre desarrollando no sé qué hostias… vamos, la cuadratura del círculo ¿Cómo se atreve nadie a decir que Apple, que es más opaco y cerrado que el culo de un delfín, es un adalid del código libre? ¡iTunes ni siquiera soporta el formato ogg! ¿de qué puñetas estamos hablando, señores? ¡Por dios, que Apple está metida hasta las trancas en la guerra de patentes, famosa por sus cerrojazos a la innovación!

Tampoco deberían otorgar méritos falsos. He oído en la radio que Jobs inventó el ratón. Tócate los güitons, mariloli. A ver, los ingenieros de Xerox -sí, los de las fotocopiadoras- inventaron el ratón y la interfaz gráfica solo que, para variar, las personas encargadas de darle bandera al proyecto estaban demasiado desfasadas para ver el potencial de eso y Apple – y poco después Microsoft- aprovechó la oportunidad para comprar dicha tecnología y aplicarla a su próximo ordenador: el Macintosh.

Respecto al software de Apple, sólo conozco el iTunes y me vale. Me parece terriblemente farragoso, impide que pueda meter canciones de un ordenador que no lo tenga instalado y aunque así fuera, eso borraría todos los mp3 que tuviera en el reproductor para meterme los de ese PC. Idem del lienzo para iPhone. Lo único bueno que tiene es que promociona los podcast dándole un apartado en la tienda para ellos solitos y eso lo digo con reservas porque de esa manera, el podcasting está lleno de fanboyeros con los que debo combatir y es cansado, oigan. Por otra parte, tengo un amigo fotógrafo que tiene un Mac-no-se-qué, el único que he visto en mi vida pero es que, según él, para software de diseño Apple vale un huevo. Muy bien, de acuerdo. Acepto barco. Mac es tan bueno para diseño como Linux lo es para programación pero entonces… ¿qué puñetas hacen los que no son diseñadores de nada con un cachivache de esos con lo caros que son? la respuesta ya la di: marcar paquete, que aquí siempre nos encantó.

El discurso de Stanford

Ya van dos profesores, dos, que me remiten a él en menos de 48 horas. El caso es que ya lo había visto hace un par de años y lo he vuelto a ver como cuatro veces en estos dos días. Resumiendo, me quedo con una de las cosas que dijo (cito de memoria): “Vive tu vida y no la de vida de otro. No vivas según los resultados del pensamiento de otros”. Fácil de decir, obvio en su lógica… pero muy difícil de hacer. Sin ir más lejos, yo mismo he reconocido el patinazo que supuso estudiar algo que no me motivaba y como yo, los hay a pares. Yo estoy enmendando esa situación -quizá a la larga la crisis económica me venga hasta bien, qué cosas. Otros, sabiendo lo que les gustaría hacer, nunca lo intenten. Otros, menos afortunados aún, nunca sabrán encontrar su sitio en la vida y lo comprendo, oigan. Es difícil.

A los 18 años tenemos qué elegir qué estudiar para luego, supuestamente, ejercer de ello el resto de nuestra vida. Me van a perdonar pero un crío de esa edad, muchas veces no puede saber qué es lo que le motiva realmente. Otros sí, claro, pero estoy seguro que no son mayoría. Con esto quiero decir que si tú, lector, rondas esa edad no te inquietes por estar más perdido que un hijoputa el día del padre. Es bastante habitual.

Decía que había un segundo profesor que nos ha venido con el discurso. Me refiero al de Programación, un payo que debe tener mi edad o incluso menos. El primer día de clase nos preguntó por las expectativas que teníamos de esta FP y nos explicó su punto de vista que encaja perfectamente con el mío: no importa si lo que estudias es FP, carrera o nada. Lo importante es que el trabajo que hagas te guste. El dinero vendrá después porque, si te gusta lo que haces, serás bueno en ello y el mercado sabrá reconocértelo. En cualquier caso, pasa a ser algo secundario.

Nos contó la historia de su compañero de piso en la universidad, de cómo dejó Arquitectura para irse a aprender el oficio de -atención- payaso de circo. Como suena. Para ello, cogió el petate y se fué a Argentina. Los amigos decían que estaba como una puta maza, claro. Yo también se lo habría dicho de haber estado allí. Empero, la vida no es tan mierdosa como a veces queremos ver, y el protagonista de esta historia consiguió trabajo en Barcelona -no recuerdo donde exactamente- trabajando de artista de circo y yendo a los hospitales a animar a los niños enfermos. Puede -no lo sé y no importa- que gane menos que si hubiera conseguido acabar Arquitectura pero un trabajo vale lo que tú hagas que valga. Ni más ni menos. Así que me alegro por el tal Ander, que es así como se llama el clown.

Más de uno podrá echarse las manos a la cabeza leyendo esto, “¿cómo voy a hacer algo que me gusta si sé que voy a ganar menos que estudiando (inserte carrera de supuesto prestigio aquí)?” se preguntará. Bien, pues ya os digo que es un error garrafal ir a por un trabajo en el que pagan más aunque no te guste. Cuando trabajaba de administrativo de obra, ganaba más que la media maldita de mil euros. De hecho, ganaba más que cualquiera que conociera y que hubiese estudiado lo mismo que yo. Poco importa el salario si, pasado el tiempo, vas a la oficina como la iniciativa de un muerto viviente. Sé que alguno dirá que todos los trabajos, al final, son una condena… pero no es lo mismo ni por asomo cuando lo que haces en el fondo te motiva. Eso nunca me pasó de administrativo y aún cuando estaba estudiando sabía que ocurriría. Subconscientemente no me pilló desprevenido pero no lo quería reconocer.

En el caso particular de España, creo que los padres de mi generación cometieron un error colosal al querer mandar a todos los hijos a la universidad. En sus buenas intenciones, no fueron capaces de ver que, si todos terminábamos licenciados, habría mucha oferta para la misma demanda (porque eso sí, aquí ni Clifford habló nunca de que emprendiéramos y montáramos una empresa nosotros, teníamos que colocarnos y buscar salidas en vez de crearlas) y que por fuerza el precio, en este caso salario, bajaría. Así fué para nuestra desgracia.

Sólo ahora, en estas condiciones económicas especialmente maléficas, empieza a gestarse la idea de que quizá va siendo hora de dejarnos de mariconaditas, coger el toro por los cuernos y empezar a crear negocios de verdad, no las mierdacas terribles de pelotazo y amiguismo que hemos hecho hasta ahora, pasando de las ideas a cosas tangibles. Eso, señores, es lo que mueve el mundo a la larga. Es por ello, que esta semana he oido, por fin, La Pregunta en los mass media: “¿Podría, desde un garaje sito en España aparecer un nuevo Steve Jobs?”

Parece que empezamos a ver el camino y el discurso de la universidad de Stanford ayuda a abonar la motivación aunque las cosas que diga no dejen de ser obvias pero al parecer de vez en cuando alguien tiene que recordarnos lo obvio.

Mis conclusiones

Aunque parezca que no, la muerte de Steve Jobs me ha hecho pensar y converger ideas que estaban difusas en mi mente. Informática, iniciativa individual, La rebelión de Atlas, la crisis, la falta acuciante de empresas serias en España, el valor de un puñado de gente que en su momento creyó en esto de los ordenadores y lo arriesgó todo, hackers…

Hackers. Cuanto le debe la humanidad del siglo XXI a esa gente, dios mío. Me refiero claro a los hackers de verdad, no a los que salen en la prensa de vez en cuando porque han entrado en no sé donde. Nunca consideré a Jobs como uno de ellos -pero sí a su compañero de fatigas por motivos más que obvios. Sí fué un gran artista, visionario y empresario. Seguramente uno de los mejores de los últimos 50 años pero no es ni por asomo comparable a Newton o a Guttenberg como he leido por ahí. A veces se nos va la flapa cuando sobreviene un hecho notable y decimos y hacemos chorradas embargados por la situación.

Desde luego no creo que la informática vaya a sufrir un parón creativo como piensa mi profesor de Sistemas. Una de las cosas que amo del mundillo es que hay grandes mentes aupándolo. Sólo ha caido uno de ellos, aún viven la mayoría de los que han hecho historia con esto y otros vendrán que lo mejorarán como siempre ha sido.

Así, conviene recordar en estos momentos a hackers que también han contribuido a hacer del mundo un sitio mejor:

- Bill Gates y Paul Allen: fundadores de Microsoft. Antes de eso, crearon a mano un lenguaje de programación para el ordenador Altair sin haber comprobado si funcionaba. Cuando lo llevaron a los dueños de Altair, el lenguaje compiló. Esto me parece un hecho sobresaliente que poca gente destaca pues por alguna razón mientras Apple es admirado, Microsoft es bastante odiado (ahora parece que menos que antes).

- Richard Stallman: físico que creó el movimiento de Software libre.

- Linux Torvalds: escribió en su casa el sistema Linux que utilizan la mayoría de los servidores del mundo. Hoy día está presente everywhere.

- Larry Ellison: fundador de Oracle, revolucionó los sistemas de bases de datos. Creó la empresa con 2.000 dólares de su propio bolsillo.

- Mark Zuckerberg: Creador de Facebook. Algunos lo han intentado desbancar pero no ha lugar a día de hoy.

- Jack Dorsey: Creador de twitter. El más rápido y simple sistema de comunicación para las masas populares como se ha podido comprobar en distintos paises. Un arma peligrosa para los poderosos.

- Tim Berners-Lee: Padre del www, protocolo de internet por el cual estás leyendo esto.

- Ken Thompson y Dennis Ritchie: escribieron el sistema operativo UNIX, padre de otros muchos sistemas. También crearon C, el lenguaje de programación de los hackers y del cual llevo oyendo no sé cuanto tiempo que está desfasado pero que ahí sigue.

- Sergey Brin y Larry Page: Crearon google, de sobra conocido por todo el mundo. Además, Larry Page toca en Led Zeppelin. Un crack, el tío (oh sí, esto último es una coña que ya os veo venir).

-AND SO ON…

EDITADO: si antes hablo… este fin de semana ha muerto Dennis Ritchie. Evidentemente, de este fallecimiento hablarán menos los medios de comunicación habituales (o puede que, directamente, no hablen nada).

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5 Comments

  • Mr. Raymon dice:

    Tengo que reconocer que me ha costado leerme todo el articulo y es de los mas largos que has escrito.

    La verdad es que me ha llamado la atencion el titulo del articulo tal y como esta escrito. Me ha gustado mucho la ultima parte cuando nombras a otra gente que ha hecho cosas importantes tal y como conocemos ahora la informatica e internet.

    Yo creo que el error que comete mucha gente es elevar a la categoria de Dios (por decirlo de algun modo) por haber hecho algo que, efectivamente, ha cambiado las cosas pero que tambien hay mucha gente detras que consigue que funcionen. Pero esto ocurre practicamente con todo en esta vida.

    La ignorancia y el fanatismo, son dos cosas realmente explosivas ya de por si y juntas mas todavia. Tambien esta el molar mas que nadie teniendo algo “exclusivo” y formar parte de algo tal selecto en la ‘Socialité’.

    Me acuerdo de una conferencia de Adobe que presentaban la coleccion de aplicaciones Creative Suite 4 hace mas de 2 años y medio y me acuerdo que en la presentacion se colgo un portatil MAC en pleno directo y fue una risa. Con esto no quiero decir que los MACs sean malos ordenadores ni mucho menos pero tampoco son perfectos igual que Linux tampoco lo es.

  • Dhouard dice:

    A mí me han llamado talibán por decir, a alguien que dijo que era un genio (de la informática, se entiende) que de genio nada… era un vendedor. Muy bueno en lo suyo, pero vendedor al fin y al cabo.

    Algunos apuntes a lo que has escrito: Sí que es cierto que Aple ha contribuido a algunas cosas, como por ejemplo cups, el sistema de impresión de gnu/Linux. Esos sí, gran parte de webkit, el motor de renderizado de páginas web que tiene safari, el navegador de Mac, está basado en un motor libre KHTML. O sea, que lo de contribuir es recíproco.

    El tema de Bill Gates y Paul Allen… Bueno, no estoy muy de acuerdo con lo que comentas. Bill no creó un lenguaje de programación, sino que programó GW-BASIC, el intérprete de BASIC que podías usar con las primeras versiones de MS-DOS. Con respecto a MS-DOS, todos sabemos que lo compró, pagando cuatro perras que, por cierto, le había dado su mamá… Esa gracias a la cual tuvo acceso a ordenadores y tecnología en un epoca en la que era bastante complicado llegar.

    Por último, recordar a un informático, un hacker de verdad, que murió hace unos días y cuya muerte no ha provocado ni una décima parte del revuelo de Steve.. Denis Ritchie, co-creador del lenguaje más usado (C) y del sistema operativo base de muchos S.O. de ahora: UNIX.

    Los pijos de la manzanita no sabrán nunca quien fue ni que él es, en parte, responsable de que tenga ipods, imacs, ipad, etc… porque no llevaba un jersey de cuello alto. De esos que se han agotado estos días porque lo llevaba su gurú de cabecera.

    Y no me lío más, que me caliento, me caliento… XD

  • Andrew7293 dice:

    Gran artículo en el que se tratan varios temas “peliagudos”.

    Lo primero respecto a Steve Jobs.
    Es cierto que ha muerto un genio. Apple no estaría donde está, sino fuera por él, pero de ahí a decir que Steve era un gran informático…

    Respecto al fanatismo.
    como se puede ser tan gilipollas ? Joder es que Rubén tiene razón, defienden cosas indefendibles. Yo también tengo un iPod, tengo un iPod touch y la verdad me funciona de maravilla, pero también tiene muchas carencias. Hasta el móvil más basura de todos tiene radio y si quiera el iPhone 4 tiene radio !! si, tienes la posibilidad de escuchar la radio por internet, pero dejándote media bateria xD en finn.

    Respecto a lo de elegir carreras y/o estudios que definan tu vida laboral, es lo mejor del artículo en mi modesta opinión.
    Me gustaría comentar una cosa. Vale, es difícil elegir lo que quieres estudiar, pero es que cada vez tienes que elegirlo antes. Tienes que decidir, si vas por biología, tecnología o humanidades en la ESO !!! Luego en el bachiller tienes que elegir también la modalidad que quieres cursar, y poco a poco a te vas cerrando puertas y todo eso desde los 15 años. Cuando tienes que elegir la carrera que quieres hacer, tienes muchas puertas cerradas, por ejemplo. Si te vas por la rama de humanidades, por todo lo que es lengua e idiomas, cuando tengas que elegir carreras ¿Qué eliges? No puedes optar por ninguna ingeniería, ni medicina, ni nada de economía. Vamos que es una putada, pq cuando tienes 15 años vas huyendo de lo dificil ( craso error de la peña de esa edad)Por no hablar que luego en las pruebas de acceso, tienes que presentarte a asignaturas diferentes según la carrera y a la universidad que quieres entrar. ES que cada vez nos hacen elegir antes y tomar decisiones muy importantes en nuestras vidas, y no todo el mundo puede tenerlo claro.

  • Jose M. dice:

    Yo no soy para nade de Apple, pero si que valor el trabajo pionero que este hombre hizo cuando la informática estaba en pañales, así que le hago un reconocimiento por ello.
    Además, también era un persona independiente y de ideas despertadoras.

  • Jordi dice:

    Hola decadentes (o decadentistas, como prefiráis). Estos días ha habido mucha información sobre la figura de Jobs, desgraciadamente muy polarizada entre Ser Divino/Cabrón Desalmado, por lo que se agradece un artículo imparcial sobre el mozo. Una cosa que me parece superparadójica es que Jobs, paradigma de persona consagrada a la tecnología, decidiera tratar su cáncer con meditación y preparados de hierbas en vez de operarse, como le aconsejaron sus médicos. Vale que acojone pasar por el quirófano, pero más acojona morirse, digo yo (esto según extractos de su biografía, próxima a salir.

    Respecto a la obligada elección de la vocación estudiantil, yo tb creo que es excesivamente temprana, pero en el fondo es como la democracia, la menos mala de las formas de educación. Habría que boloñizar y “universidalizar” la ESO, menos horas lectivas o clases más cortas y más trabajo por tu cuenta, tener tres o cuatro asignaturas obligatorias y las demas optativas, con posibilidad de rectificar si lo que has elegido no es lo que te pensabas, para poder entrar a Bachillerato con las ideas más claras. En fin, acabo de llegar de fiesta un poco taja, no me hagáis mucho caso…

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